¿Qué papel juega la psicología en el diseño de un evento o reunión?
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Conectar e involucrar a tus grupos de interés, conseguir un buen nivel de satisfacción y aprendizaje, aportar valor y a su vez convertir cada evento o reunión en una herramienta de comunicación 100% efectiva, no es tarea sencilla.

La mayoría de expertos en el sector coinciden en que, disciplinas como la neurociencia y la psicología juegan un papel cada vez más relevante en el diseño de los eventos. Con la finalidad de poder entender cómo estas disciplinas pueden generar un impacto positivo que potencie el aprendizaje, y que influya en el comportamiento de los asistentes, hemos entrevistado a Miguel de Molina, psicólogo col. 24169, con postgrado en Intervención Integral en Psicoterapia y profesor en el Institut Gomà.

 

  1. ¿Qué papel juega la psicología en el comportamiento y/o el aprendizaje?

Sin duda alguna, se trata de un papel primordial. No podemos olvidar que en la actualidad hay un elemento central del aprendizaje que ha logrado que se le otorgue la importancia que merece, tras ser mucho tiempo ignorado: la emocionalidad. Las emociones juegan un papel clave en nuestra vida psicológica, guiando nuestras decisiones, participando de forma importantísima en nuestro aprendizaje y, por descontado, en nuestras relaciones, fundamentales particularmente en el sector de la comunicación, los eventos y la formación. Otro aspecto muy importante a tener en cuenta para optimizar el alcance de la exposición es conectarlo con valores personales, ya que estos son centrales en nuestras decisiones y la visión que las personas tenemos sobre lo que nos rodea.

 

  1. Para Albert Bandura (psicólogo canadiense), gran parte del aprendizaje tiene lugar a través de la observación. Apunta que los niños observan y luego imitan estas conductas; sin embargo, para algunos expertos el aprendizaje es el resultado de la experiencia y difiere bastante dependiendo de cada persona y cada situación ¿Con cuál de las dos definiciones te sientes más identificado?

De entrada podríamos empezar por definir qué entendemos por aprendizaje en psicología. En palabras de Roger Tarpy, psicólogo estadounidense especializado en la materia, por aprendizaje entendemos «un cambio inferido en el estado mental de un organismo, consecuencia de la experiencia y que influye de forma relativamente permanente en el potencial del organismo para sus conductas adaptativas futuras.» Sin embargo, el aprendizaje puede darse por distintos mecanismos y formas de distinta complejidad y que involucra distintas estructuras psíquicas y cerebrales (no participa las mismas estructuras cuando aprendemos a jugar al tenis que cuando aprendemos de memoria las tablas de multiplicar).

Las definiciones que presentas son plenamente complementarias. Bandura es el máximo representante del aprendizaje social, es decir, el que se produce en contacto con otros, ya sea por observación, imitación, modelado. La segunda definición, en realidad hace referencia a un hecho que comparte cualquier aprendizaje sea del tipo que sea: el papel de la experiencia. Por definición, todo lo que vivimos forma parte de la experiencia, observar a otro o tratar de imitarlo son experiencias.

En todo caso, lo que sí es importante destacar es cómo los aprendizajes y experiencias previas modelan los nuevos aprendizajes, ya que es un proceso continuo y sumativo, los aprendizajes no conviven aislados unos de otros sino que forman parte de una red sinérgica.

¿Qué papel juega la psicología en el diseño de un evento o reunión? Se lo preguntamos a Miguel de Molina, psicólogo y profesor en el Institut Gomà.

 

  1. ¿Cómo crees que puede llegar a influir la psicología, el comportamiento humano, el neuromarketing y/o la teoría del comportamiento en un evento?

Influye de forma incuestionable. Al estar protagonizados por personas, los eventos tendrán un mayor impacto y efectividad en la medida que se tenga en cuenta la psicología humana, tanto a nivel cognitivo como emocional y conductual. Llevado a la práctica esto supondrá tener en cuenta aspectos tales como la presentación de la información del evento (sus canales, la manera de exponer dicha información, apelar a los sentimientos, a la razón, a la sensación; el uso de la imagen y el sonido…), la disposición y uso del espacio físico del evento (la organización de los asistentes, su comodidad, el uso del color y la luz…), tener claros los objetivos del evento y la tipología de los oyentes… En resumen, hoy en día no hay duda, no sólo de que tener en cuenta los aspectos psicológicos potencia este tipo de actos, sino que no hacerlo puede ser un grave error.

 

  1. ¿Cómo consideras que el trabajo en equipo o la participación del asistente puede mejorar su nivel de satisfacción y aprendizaje?

Fomentar la participación y el trabajo en equipo en las formaciones y eventos didácticos es no sólo recomendable, sino que puede ser el punto de inflexión entre un taller plomizo y aburrido, del que me quedo con unas pocas ideas (con suerte), a una experiencia mucho más personal y vívida. Por un lado, y como no paramos de escuchar, la capacidad para trabajar en equipo es una de las competencias clave en el mundo actual, saber aportar, en comunión con otras personas, enfoques e ideas. Pero es que además, tanto el trabajo en equipo como la participación activa del asistente (incluso si es a nivel individual), lo activa no sólo intelectual sino emocionalmente, logrando así una impronta mucho mayor. No podemos olvidar que aprender es una experiencia activa y creativa, cuando aprendemos moldeamos, creamos, destruimos ideas y conceptos. Cuanto más nos involucramos con todo nuestro ser (mental, físico y emocional) en un aprendizaje, más profundo será el mismo. Por ello, cada vez más se trata de ofrecer aprendizajes más vivenciales, no sólo intelectualizados, participando de los mismos y no limitándonos a ser sujetos pasivos recibiendo información.

 

  1. ¿Influye la disposición de un espacio o características de este, en el asistente? Y, ¿en el proceso de aprendizaje?

El espacio y sus características son elementos muy a tener en cuenta en cualquier evento de tipo formativo o de aprendizaje. De hecho, numerosos estudios sobre el efecto de la luz en el aprendizaje de estudiantes de primaria y secundaria arrojan varias claves al respecto: que la luz natural correlaciona positivamente con mejores resultados en las calificaciones de los exámenes, así como una mejor comprensión lectora; que distintos tipos de iluminación dan distintos resultados en distintos aspectos ( concentración, agudeza lectora, estado de ánimo, …) y que, la mayor incidencia de la luz en relación al aprendizaje tiene que ver, de nuevo, con el estado emocional que despiertan. Así, la luz clara y brillante tiende a activar más a los alumnos o la más tenue y cálida a generar un estado de calma. Debemos ser conscientes del tipo de iluminación que queremos, ya no sólo para el evento en general, sino para sus distintos momentos en particular.

 

  1. ¿Qué factores consideras que pueden influir de manera negativa en el comportamiento de un asistente a un evento?

Pese a que evidentemente pueden ser muchos y variados, además de los básicos como las condiciones adecuadas para la realización del evento, yo destacaría dos elementos que es importante tratar de minimizar: romper (negativamente) la expectativa del asistente (en lo que se refiere a nuestro trabajo como organizador, presentar de forma clara de qué trata el evento, siendo «marketinero» pero veraz y ajustado a la realidad del mismo; si el cliente se monta por su cuenta expectativas desorbitadas o poco coherentes no está en nuestras manos) y, en segundo lugar, hacer que el asistente no se sienta libre o, en otras palabras, es clave que no se sienta forzado a nada, ya sea a nivel de participación o de compromiso del tipo que sea. Siempre debe sentir que él/ella elige

¿Qué papel juega la psicología en el diseño de un evento o reunión? Se lo preguntamos a Miguel de Molina, psicólogo y profesor en el Institut Gomà. 

  1. En base a tu experiencia, ¿qué aspectos recomendarías tener en cuenta para conseguir que los participantes a un evento o reunión adquieran un buen nivel de aprendizaje?

Lógicamente dependerá mucho de cada evento en particular y su temática; pero a nivel genérico es fundamental dominar aquello que se presenta y tener muy claro qué objetivos se persiguen, poniéndolos en relación con los asistentes y su tipología, adaptándolo a la audiencia (los eventos, presentaciones y formaciones deben ser idealmente «trajes a medida») y apelando a la emoción, entrando en contacto con ella. Hay un hecho que suele repetirse en asistentes a ponencias y eventos y es que la mayoría, pasado el tiempo no suelen acordarse de las palabras concretas del evento o incluso de las particularidades del mismo, pero sí recuerdan cómo se sintieron y qué pensamientos e ideas se llevaron de él. Para ello es interesante utilizar el impacto (que no el sensacionalismo), hay que agitar las mentes para captar su atención.

Escrito en colaboración con Ana Fernández Brabezo y Bea Osorio. 

 

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