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En la agencia, hemos empezado este 2020 poniendo el acento en la cocreación como clave del éxito en distintos procesos de reconstrucción de marca. Y ello, a quienes llevamos algún tiempo evangelizando sobre la necesidad de integrar a nuestros grupos de interés (internos y externos) en los procesos de diseño de nuestras estrategias o acciones, nos emociona especialmente e impulsa a seguir trabajando en esta dirección.

Uno de los retos del branding de este nuevo siglo es: que éste, tenga la capacidad de convertirse en un relator; y a la vez, motor de la cultura empresarial. La marca debe convertirse en la expresión interna y externa y en un generador de motivaciones y emociones. Y ello es lo que convierte en cada vez más importante la integración de nuestros grupos de interés en los procesos de construcción o reconstrucción de una marca. El objetivo: descubrir motivaciones, enriquecer el trabajo a través de otras significaciones, encontrar storytellings más profundos y sobre todo, alinear.

La metodología es realmente sencilla: abrir la puerta de nuestra organización, dejar entrar, escuchar activamente, analizar y entender para crear.

Cuando abrimos la puerta de nuestra organización dispuestos a dejar entrar, escuchar activamente las necesidades o expectativas de las personas y entorno en relación con nosotros, nos estamos abriendo a ir más allá de lo que puede mostrarnos cualquier estudio de mercado tradicional. Nos estamos abriendo al conocimiento y al aprendizaje.

En procesos de cocreación, es importante integrar en las fases iniciales o de ideación tanto a la propiedad como a aquellos departamentos, personas y colectivos externos que percibamos como claves en el proceso de detección y análisis de insights; creando un contexto perfecto para el trabajo estratégico-creativo en toda su extensión.

 

Enfocarnos en la construcción o reconstrucción de una marca con futuro, es: observar y entender qué está ocurriendo más allá de nuestro lugar de costumbre. Son personas quienes terminarán interactuando con nosotros y con nuestros productos y servicios a través de la marca; por tanto la verdadera compresión de éstos, es lo que nos llevará a interactuar con ellos desde un contexto de compresión. Ello nos conducirá hacia la práctica de un branding inteligente, que pone a las personas en el centro para su construcción y proyección.

 

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