El proceso creativo y el futuro de los negocios
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El futuro que Isaac Asimov una vez se imaginó, no está lejos. Hoy, a medio camino de 2018 estamos viviendo el comienzo de una revolución, aún de proporciones indeterminadas. Se dice que en los próximos años la inteligencia artificial terminará con muchos puestos de trabajo (muchos de ellos ahora nos parece imposible que puedan ser sustituidos). Entonces, ¿cómo podemos luchar contra esta automatización pronosticada? En Miss & Mister Meet lo tenemos claro, con la “creatividad”.

Según el estudio “Perspectivas de empleo 2017” de la OCDE, el 11,7% de los empleos en España tiene una alta probabilidad de ser automatizado. Sin embargo, ante este panorama en el que la inteligencia artificial va a determinar el futuro de muchos, los profesionales disponemos de una habilidad para imponernos a las máquinas: la creatividad.

La creatividad no se puede replicar y será una de las habilidades más importantes que nos diferenciará del resto. Pero ¿cómo se consigue la creatividad? ¿Es una habilidad con la que se nace o se puede fomentar

La creatividad no es exclusiva de unos pocos elegidos, tocados por la varita mágica de la inventiva y la imaginación. Para quienes nos ganamos la vida con las ideas, aterrizándolas en proyectos reales y tangibles que se convierten en eventos y reuniones, es común que nos pregunten de dónde las sacamos y cómo llegamos a ellas.

Hay que entender que el trabajo creativo es un proceso que puede realizar cualquier persona si se dan las condiciones adecuadas. Por ello hoy vamos a hablar del proceso creativo de Alex Osborn, uno de los más importantes teóricos de la materia creativa y creador del Brainstorming (que ya le hemos dedicado más de un post).

El proceso creativo según Alex Osborn

Ya de entrada comenzamos mal si intentamos explicar el proceso creativo en base a unas reglas y pautas que todo proceso ha de tener por definición. Aunque sí es cierto que la mayoría de las personas creativas, como artistas, escritores, diseñadores, publicistas, pintores, arquitectos, etc; siguen una serie de pasos muy similares y particulares cuando intentan encontrar soluciones creativas.

Un pionero en el estudio de dicho proceso es justamente Alex Osborn, que lo define en 7 pasos que comentamos a continuación: orientación, preparación, análisis, idea, incubación, síntesis y evaluación.

1. Orientación: el proceso creativo comienza en el momento en el que se identifica el problema o la necesidad. Gran parte del éxito de que encuentres una resolución creativa satisfactoria depende de saber identificar correctamente el problema y/o la necesidad a resolver.

2. Preparación: aquí has de proceder a la recopilación de documentación e información. Cuanta más información poseas de hechos, datos, anécdotas, … mayor y más extensas conexiones “inesperadas” podrás desarrollar en tu cerebro. Como en una “coctelera”: mete todo y agita.

3. Análisis: es el momento de organizar la información y ponerla en orden. Aquí tu mente manipula y elabora todos los materiales previamente recogidos.

Si tienes que diseñar alguna acción de comunicación, asegúrate de que entiendes los detalles técnicos, a tu cliente y las dinámicas del mercado. Tienes que convertirte en un experto del tema.

Ten presente que el análisis está asociado con el hemisferio cerebral izquierdo, el cual asume la categorización, el orden, y otros procesos relacionados con el pensamiento lógico.

4. Idea: con tu cabeza llena de datos y conocimiento sobre el tema, éste es el momento de generar ideas creativas. Einstein lo describe como “combinatory play”, es decir, ahora juegas con los datos y pensamientos intentando encontrar nuevas conexiones entre ellos (el principio del pensamiento divergente).

La creatividad está asociada al hemisferio cerebral derecho. Un lugar sin regulaciones, ni reglas ni limitaciones, donde se producen las conexiones más inesperadas.

5. Incubación: después del torbellino que has generado en tu cabeza, ahora es momento de dejar incubar las ideas. Date un respiro, desconecta y deja que el subconsciente se encargue de buscar nuevas conexiones en ese estado de “relajación mental”.

Reduce el funcionamiento racional de la inteligencia y enriquécete con distracciones estimulantes de la imaginación y las emociones. Básicamente, olvídate del problema.

No hay un tiempo determinado para ello. Eso sí, intenta al menos que sea lo suficiente para conseguir esa “desconexión” total. Luego el timming marcado para conseguir la solución te delimitará cuánto tiempo puedes estar desconectado.

6. Síntesis: bien, en este momento del proceso probablemente tendrás decenas, cientos (quizás) de ideas. Ahora el objetivo es categorizarlas y ordenarlas. Combinándolas y sintetizándolas para conseguir “LA IDEA”.

7. Evaluación: de la misma manera que has ido categorizando y simplificando tus ideas en el proceso anterior, ya has estado evaluándolas para poder separar las “buenas” de aquellas que “no lo son tanto”.

Este es el momento de someterlas a las leyes lógicas para comprobar su validez y si cumplen los objetivos establecidos.

Los criterios a utilizar aquí son:

  • Las ideas han de ser lo suficientemente relevantes al contexto en el que has de dar la solución
  • Deben ser lo suficientemente originales para generar sorpresa e interés.
  • Y han de ser lo suficientemente “ricas” y “sólidas” para generar posibles nuevas variaciones y/o evoluciones en la vida de tu acción publicitaria.

E VOILÁ.

Y recuerda siempre esta frase de Gary Hamel, un súper gurú en estrategia y profesor en la London Business School, “La diferencia entre lo que puede imaginarse y lo que puede conseguirse jamás ha sido tan pequeña”.

Si quieres más información sobre los procesos creativos para tu equipo interno, nos dudes en contactarnos. ¡Encantados de poder asesorarte!

 

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